TDAH SALAMANCA Blog: ADHD

Trastorno por déficit de atención e hiperactividad / Attention Deficit Hyperactivity Disorder

  • José Javier González Lajas

    Experto en evaluación y diagnóstico psicoeducativo, intervención psicopedagógica, terapia cognitivo conductual y pedagogía terapéutica especializada en Trastorno por Déficit de atención e hiperactividad [TDAH], dificultades de aprendizaje y problemas de conducta.

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ADOLESCENTES TDAH Y TAREAS ESCOLARES

Posted by José Javier González Lajas en 10 febrero 2010

El momento de la “tarea escolar para casa” siempre es crítico para padres y niños con TDAH.  Y más aún a medida que el “niño/@” deja de serlo y se aproxima a la pubertad donde los problemas normalmente crecen y cambian.  En un principio, estas transformaciones ya han concluido durante la adolescencia y se encuentran totalmente establecidas. Y como es evidente, los padres deben afrontar un dilema que las siguientes preguntas tratan de explicar:

¿Cuál es el grado de implicación que los padres deben tener?

¿Cuánto y cómo supervisar?

¿Cómo desarrollar la autonomía del adolescente sin que este fracase al posponer actividades o situaciones que deben atenderse?

Una de las principales demandas del adolescente es la libertad en general, pero en este caso específico, demanda que le dejen sólo con su tarea escolar: “No te metas, ya soy mayor, el cole es mi problema…”. 

Los padres de estos adolescentes, con frecuencia  trasladan estas palabras y preguntan acerca de cuál sería la conducta más apropiada.  Sienten,  por un lado,  que el reclamo es lógico y que sería maravilloso que sus hijos pudieran respaldar tales expresiones con  hechos.  Pero muchos otros, no ceden y siguen involucrados, sintiéndose hasta culpables de la inmadurez de su hijo y diciendo: “Si no estoy siempre encima de él nunca aprenderá a hacer las cosas por sí mismo”.

Obviamente, no habría ningún problema si el adolescente se enfrentara de manera autónoma y eficiente a sus responsabilidades escolares, es decir; si preparara sus exámenes adecuadamente, realizara sus tareas, mantuviera en orden sus materiales escolares y pusiera algo de su parte para avanzar en los estudios.  Por lo que es evidente, que si los padres no prestaran algún grado de supervisión, muchos de ellos estarían abocados al fracaso.

Por consiguiente, la cuestión central es ¿Cuál es el grado de implicación que los padres deben tener en la supervisión de sus hijos adolescentes?

No existe una respuesta fácil ni universal, fundamentalmente porque los adolescentes con TDAH sólo existen en la teoría, en la vida real está “su hijo”, por lo que la severidad en sí de los síntomas junto a las habilidades ya demostradas son dos cuestiones centrales que deben ser tenidas en cuenta.

Por todo ello, parece esencial e imprescindible poder ofrecerles a continuación algunas recomendaciones:

·Deben mantener un grado de implicación significativo en las “tareas“ de su hijo adolescente si este no puede demostrarle que utiliza eficazmente una agenda, el horario escolar y que es capaz de organizar de forma aceptable su día de trabajo.

Si el adolescente no puede demostrarle que puede planificar la relación entre tarea y tiempo “distanciarse”, sólo servirá para verlo hundirse profundamente en su desorganización, en su tendencia a posponer actividades y situaciones que debe atender sustituyéndolas por otras más irrelevantes y agradables y en sus dificultades para estimar la duración de las tareas.

·Si el adolescente demanda menor implicación, será necesario imponerle como condición el cumplimiento de los requisitos explicitados en el apartado anterior.  De esta forma, la discusión deja de ser teórica y él dispone de un método para conseguir lo que quiere y ustedes de otro para verificar que está en condiciones de tener “libertad vigilada”.  (Puede aplicarse la estructura de un contrato comportamental en el que ambas partes se obligan de buena fe al cumplimiento de cláusulas razonables y alcanzables.

·Deben mantener un grado de implicación importante en la supervisión de la medicación hasta que observen que la toma en los horarios y días establecidos es correcta.

·Si el adolescente demanda que le “dejen” manejar la cuestión por su cuenta, procedan a la contabilización de pastillas (aunque es muy inusual, evita la toma excesiva) y a observar aquellos comportamientos que son indicadores más claros de que NO está tomando la medicación: tareas incompletas, disminución de horas de estudio (cantidad), desorganización materiales escolares, cambios en el apetito, etc.

·Permítanle organizarse de diversas maneras manteniendo abiertas diferentes opciones.  Favorezca que él elija dónde estudiar, a qué hora debe comenzar, o en qué orden debe abordar ciertas tareas.  Sin olvidar, que deben establecer directrices generales sobre la alimentación y las horas de sueño.

·Es importante favorecer que los métodos de organización tengan un despliegue gráfico: programas de trabajo, horarios, agendas y recordatorios visuales (post-it) que puedan pegarse en superficies visibles.  Esto les permitirá supervisar si “esta” en movimiento o estancado.

·Eviten las confrontaciones innecesarias principalmente igualando el tono emocional.  Si él se enfada o irrita no deben perder la calma.  Es asombroso con qué facilidad los padres se dejan arrastrar a confrontaciones verbales con sus hijos con descargas cruzadas de ira.

·Eviten ser exigentes en los momentos del día en que su perfil emocional decae.  Por consiguiente, deben conocer cómo fluctúa el perfil atencional de su hijo. Es decir: ¿Cuándo atiende o estudia mejor?

·Por consiguiente, deben exigir que estudie en esos periodos.  Muchos adolescentes insisten en estudiar a última hora del día, cuando en realidad,  puede no ser un momento en que dispongan de un buen perfil cognitivo.

·Es esencial que supervisen que las horas de sueño sean suficientes.  “Nadie puede obligar a dormir a nadie”, solo pueden crear condiciones para ello, estableciendo un límite para las horas de circulación libre por la casa.  Pero si frecuentemente,  su hijo tiene problemas para conciliar el sueño y se duerme a altas horas de la noche, deben consultar con su médico y/o terapeuta.

·En las materias en que el adolescente presenta dificultades no se fíen ni se conformen con “no tengo tarea”.  Deben establecer horas específicas para que trabaje en ellas y si es necesario con un maestro de apoyo.  En muchas ocasiones sería imprescindible para hacer viable esta recomendación que se le dé el formato de un “Contrato Comportamental” en el que el adolescente accederá a realizar el esfuerzo extra a cambio de la obtención de un privilegio determinado.

·En la medida de lo posible deben facilitar el uso del ordenador, en especial si su redacción manuscrita es deficiente.  Instruyéndole en técnicas de organización de sus materiales dentro del ordenador.

·Sería interesante facilitarle una agenda electrónica o reloj con alarmas múltiples que le permitan recordar los momentos en que debe comenzar otras actividades.  Aunque las alarmas no sirven de gran cosa frente al comportamiento oposicionista, pero si lo son, frente a las distracciones y la desorganización.

·Es fundamental que sean capaces de organizar su trabajo siguiendo pautas realistas en cuanto a la regulación del esfuerzo y el uso del tiempo.  Ayúdenle a conocer su estilo atencional, a dividir tareas y a crearse adecuados métodos de autoevaluación y auto motivación.

·Quizás ya no podrá estar en la misma habitación o sentado en la mesa “haciendo que estudia” como cuando era niño/@, sin embargo supervisen con frecuencia y si reacciona con “fastidio” intenten resolver el “conflicto” sobre la base de un Contrato Comportamental, ya que con los adolescentes es importantísimo acordar objetivos específicos de manera consensuada.

·Si el adolescente tiene una actitud abiertamente oposicionista no insistan con la supervisión,  pero requieran asistencia profesional inmediata.  Recuerden que la asociación de TDAH con TND severo es un “factor de alto riesgo” en la adolescencia.

·Intenten mantener siempre una posición positiva, estén atentos a sus esfuerzos, consecuciones y éxitos para premiarle y animarle frecuentemente.  Recuerden que un adolescente con TDAH necesita tanto refuerzo motivacional como un niño/@ con TDAH, aunque con variaciones en los espacios temporales y en la actitud.

·Combatan la tendencia a dejar para después todo lo que nos les gusta, son obligaciones o requieren un esfuerzo cognitivo mediante Contratos Comportamentales que establecen momentos de corte definitivo: “Hasta tal hora si cumples ¡Ganas!, de lo contrario ¡Pierdes!”.

·En la medida de lo posible, intenten que realice el trabajo en compañía de los padres, particularmente si se trata de adolescentes que pueden modelarle conductas que el necesita desarrollar.

·Ayuden al adolescente a desarrollar técnicas de organización, memorización, estudio y autoevaluación.  Aunque frecuentemente, suele ser necesario que otra persona especializada le asista en el desarrollo de estas habilidades.

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